Memories

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Mientras buscaba entre mis fotos alguna imagen que me sirviera para ilustrar el reportaje que estoy preparando para el próximo post, de pronto he encontrado varios sobres en una caja que llevaba años sin abrir. Ya sabes, fotos de las de antes: las que se guardaban en álbumes y en cajas y que, con el tiempo, van cogiendo solera, olor a rancio, tacto áspero y un brillo marchito. En una de esas cajas aparecieron, precisamente, las fotos a las que hice alusión hace unas semanas en Facebook.
Como de mis comentarios de aquel día recibí varios mensajes y alguna que otra llamada, os dejo de nuevo aquellas letras. Ahí van:

¿No os pasa a vosotros que hay temas y momentos históricos que os llaman especialmente la atención? No sé si es posible recordarlo ahora a modo de celebración como que aquello se acabó o, mejor, obviarlo y mantenerlo en lo más profundo del “no recuerdo”.
Hace ahora poco más de 10 años que servidora vivía en Texas y que le daba clases de español a un fantástico jubilado de casi 80 años. Lúcido e inteligente. Un ex directivo de General Motors que me pagaba un dineral más bien para que yo mejorara mi inglés porque, a su edad, lo que mejor le venía era compañía y conversación, pero aprender, lo que se dice aprender y estudiar, de eso, poco.
Leyendo la prensa de hoy mi cabeza retrocede 10 años. Se va a aquel día en el que hablando “del mar y los peces” me dio por preguntarle el significado de aquel tatuaje semiborrado en su brazo por el tiempo y las arrugas, y que en principio me habían parecido letras, iniciales de algo, lo que en realidad eran números.
No me contestó. Se le cambió el rostro y tardó apenas unos segundos en ponerse a llorar como un bebé desconsolado. Y allí estaba yo, abrazando a aquel hombre de casi 80 años con el que llevaba solo unos meses compartiendo conversación, risas y cerveza.
Quise darme de cabezazos por mi torpeza cuando, a los dos minutos, él logró pronunciar la única palabra que hablamos jamás sobre ese tema. El dijo: “Auschwitz”. Y solo entonces pude hilarlo todo: la nueva información que me dio esa palabra sobre el nauseabundo sistema de clasificación de presos en los campos de concentración nazis, con la información que ya tenía -origen europeo, judío y gay- que multiplicaba aún más, si cabe, el horror y la barbarie en estado puro.
Mientras escribo estas letras trato de recordar su nombre con todas mis fuerzas y ni siquiera lo consigo. Es posible que lo guarde apuntado tras unas fotos que le hice al volante del deportivo gris que se autoregaló para su “setentaymuchos” cumpleaños.
A los pocos días, recuerdo que visité el Museo del Holocausto de Houston, donde descubrí que había una comunidad importante de judíos supervivientes que se asentaron allí.
Como os podéis imaginar, hubiera dado algo por hacerle a aquel hombre una entrevista o, al menos, poder hablar largo y tendido sobre el tema. No fue posible, creo que a sus 80 años se merecía más horas de risas y cerveza que de otra cosa. No sé, o a lo mejor a él sí le hubiera gustado “vomitar” más sobre aquel tema y fui yo la cobarde entonces. De todas formas, hoy mi recuerdo está en aquel día con él, en aquel abrazo fuerte, largo, duro e impotente.

Este texto fue publicado en mi perfil personal de Facebook el 27 de enero de este año, en relación a una noticia que anexaba sobre el 70 aniversario del holocausto judío y los horrores de Auschwitz.

Publicado por

Clara Vega Lanza

Vivo en Madrid, pero nací y crecí en Gijón, estudié en Salamanca, pasé mis mejores veranos en Fuengirola y también he vivido en Roma, en Edmonton (Alberta, Canada) y en Houston (Texas, USA). En lo académico, soy Licenciada en Periodismo, Diplomada en Música, Master en Publicidad y Comunicación Empresarial, Postgrado en Marketing Communications y en Cooperación al Desarrollo. Sobre Responsabilidad Social, leo todo lo que cae en mis manos, disfruto e intento aprender, pero aún no forma parte de mi background académico oficial, que sí oficioso. También estudio el Grado de Trabajo Social por aquello del no aburrirse: sin prisa, por puro placer. En lo profesional, trabajé unos años como periodista pero tardé más bien poco en quebrantar mi propia voluntad para dedicarme a la Comunicación corporativa. Pero siempre me he sentido más periodista que comunicadora y más inquisidora que comprometida con el status quo. En lo familiar, encontré hace tiempo a mi compañero de vida. En 2009, subimos al barco a un nuevo tripulante y nuestro hijo supone, a día de hoy, la mayor y más difícil aventura de supervivencia. En lo personal, amante del mar (la foto de portada es una de mis “trincheras”) y de los viajes, me tomo la vida con humor aunque me paso con el sarcasmo, adoro la picardía y promuevo la acidez. Disfruto de la conversación como nadie, saboreo las tertulias con mi gente, defiendo las causas perdidas, atesoro a mis amigos y no me canso de seguir intentándolo todo porque, un día, la vida me dio una lección y me concedió esta segunda oportunidad para hacer miles de cosas, como esta de contar historias que debían de ser contadas. A punto de cumplir los 40, y no, no soy una tía moderna: no me he dado al running ni al electrofitness, confieso disfrutar más un whisky que el gintonic más chic, no salgo sin un retoque –o varios- frente al espejo, me canso antes del sushi que de la fabada, loca por los helados hasta en invierno y vibro más escuchando flamenco que cualquier otra música. Por lo demás, soy humana en demasía, procuro camuflar mi exceso de sensibilidad, vivo con tanta intensidad que me cuesta mantener la calma, cuento con una enfermiza tendencia a la verdad, aunque duela, y si hay algo con lo que realmente disfruto, es haciendo cosas por primera vez, como cualquier viaje a un nuevo destino o, por ejemplo, esta, la aventura de tener mi primer blog.

2 comentarios en “Memories”

  1. Conviene recordar….no lo digo por no olvidar la barbarie sino para homenajear a todos aquellos que lucharon, sufrieron, murieron o sobrevivieron. Sus vidas quedaron marcadas, al menos que esa lucha no caiga en el olvido.

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  2. Nunca hay que olvidar, para no volver a repetir los horrores del pasado…. A algunos se les olvida como empezó aquella locura, y se permiten hacer o defender discursos no muy alejados del germen de aquella y otras barbaries.
    Olvidar….nunca. No nos lo podemos permitir

    Le gusta a 1 persona

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